Check internacional

The Berrics

Me acuerdo hace unos años, ni tantos en realidad, pero suficientes por lo visto… Una de mis páginas favoritas para chequear era THE BERRICS, y no solamente mía, cada vez que salía algo o cualquier cosa que veíamos ahí la comentábamos con los pibes. Nos encantaba toda la mística que generaba ese lugar, todo ese sentimiento amateur que era en realidad reflejado por los profesionales más importantes de la industria. Queríamos ser como ellos, esperábamos ansiosos sus secciones. La verdad que no sé que fué lo que pasó, ya que no quiero creer que la fama mundial adquirida (algo que la mayoría ya tenían de antemano) los haya llevado a cambiar tanto, no quiero caer en el facilismo de pensar que el vil metal los fue llevando por caminos algo más banales (y bastante más pedorros). Quizás fuimos nosotros que cambiamos nuestros gustos y ya no le prestamos más atención… aunque lo dudo en verdad.

Recuerdo esperar con ansias por ejemplo, cada BATTLE COMMANDER, porque sabía que iban a ser increíbles. Guy Mariano, Eric Koston, Mark Appleyard, Erik Ellington… tipos que marcaron estilos y hasta épocas dentro del skateboarding mundial, gracias a todo su talento y a su capacidad de evolución constante, ahí donde todos los queremos ver… en la calle. Luego llevado a un skatepark perfecto, para demostrar que de casualidades no vive el skater.

Si quieren saber a lo que me refiero, acá está la muestra…

O sea… sí, hace pruebas dificilísimas… pero… ¿Dónde está el estilo? ¿Y la onda? ¿Qué es esa música? ¿Y la edición? ¡TODO HORRIBLE! Hasta las caras serias que quiere poner, parece estar constipado. Y yo pensaba que las rastas le sacaban onda, evidentemente las rastas no tenían nada que ver. No le habrán hecho esta parte porque empezó a correr para DC, ¿no? Los dejo a su criterio.

Es tan sólo mi humilde opinión. Espero que los muchachos no se enojen.

Aprovechamos también para darle la bienvenida a una nueva columna que irá apreciendo en esta web a partir de mañana…

El Chiquero, de la mano de un amigo de la casa, el señor Lecerd.